“Sangre de Campeón

Fotos redes sociales Rubén Limardo

En el 2012 Rubén Limardo tuvo la oportunidad de hacer historia para su país al colgarse después de poco más de cuatro décadas, una medalla de oro que llegó gracias al esfuerzo de 20 años en la esgrima. Un sueño que visualizó desde joven y por el que se esforzó sin límites como su gran camino. Tras su visita a Bogotá para competir en el Grand Prix de Espada habló sobre sus logros, sueños y futuro.

Las cosas tienen que lucharse, valorarse y conseguirse para llegar al triunfo``.

Ser campeón olímpico para Limardo es muy importante, porque para Venezuela esto ha representado dar motivación a los niños hacia sus ilusiones, para que tomen como ejemplo un trabajo que se veía casi imposible.   Esa es su mayor inspiración, porque quiere que la historia se repita una y otra vez.

 

Pero la verdad es que sus logros se los debe a su madre, esa gran mujer que le enseñó que tenia que soñar en grande y bajo esa premisa hoy utiliza sus galadones para que sirvan de ejemplo a los nuevos atletas de Venezuela, esos que en las pistas olímpicas sin ganar oro aún, brillaron con su juventud con tres medallas en Río de Janeiro 2016, un botín incalculable.

Oro olímpico de Venezuela

La verdad es que figurar como imagen para los demás y ser motivación para los niños, es el mayor premio para Rubén. Es por esta razón que hoy trabaja a través de su fundación con 20  talentos que hacen parte del relevo generacional en Venezuela.

 

Ellos con sus condiciones, más las bondades de la técnica que se tienen en Polonia, están en un proceso a largo plazo en el que luchan por construir un sistema de formación para Latinoamérica, que es donde radica la distancia en desarrollo con los países europeos. Se requiere más organización y un staff de apoyo permanente.

Este plan está proyectado a 10 o 20 años, pero la verdad hay tanto talento que ya se están viendo algunos resultados. Están preparando no solo a los atletas, también hay entrenadores y gerentes deportivos para que lleven este plan a un verdadero proceso ganador.

 

 

Es un enorme esfuerzo tener al  grupo en Europa por temporadas, pues es más económico que estar viajando de manera permanente, pero es asumido por la fundación con todo el compromiso y la dedicación, para que esta generación tenga las oportunidades que otros no han tenido.

Verle la sonrisa a un niño cuando uno lo está apoyando, cuando está compitiendo contra los mejores del mundo, no tiene precio``.

Y es que la esgrima en Venezuela ha contado con varios factores determinantes para la construcción de una historia ganadora. Lo primero ha sido la buena disposición de las familias, que de manera intensa han ayudado a la inspiración de los aletas que gustan de este deporte y que buscan conseguir sus sueños a través de un esfuerzo personal con algunos apoyos.

 

Los atletas que han ganado en la esgrima de Venezuela medalla olímpica lo han hecho porque se han formado en otros países. Todos emigraron para crecer y foguearse con los mejores, porque así contaran con algo apoyo, la verdad faltó la organización.

Trabajo social por el deporte

La Fundación Rubén Limardo Gascón “Sangre de campeón”, ha querido liderar el tema y por ahora ayuda a un grupo de 20 niños que practican y sueñan con la esgrima, para que no vivan lo que vivió Limardo.

 

Buscan los recursos que por ahora son limitados, pero examinan todas las oportunidades para ayudar a los atletas, quienes además deben ser conscientes que no pueden obtener todo de entrada. Las cosas tienen que lucharse, valorarse y conseguirse para llegar al triunfo.

Apoyan los talentos con competencias, entrenamientos, capacitación, fogueo internacional, tratamientos médicos y algunas otras cosas. El objetivo es que con el tiempo esta Fundación le sirva a muchos deportistas de varias modalidades, para que se convierta en una organización internacional y que pueda ayudar a otros deportistas para conseguir sus sueños hacia una medalla olímpica.

 

“Verle la sonrisa a un niño cuando se le está apoyando, cuando está compitiendo contra los mejores del mundo, no tiene precio”.  Esa percepción la aprendió Rubén Limardo desde una familia humilde que luchó y salió adelante. Y aunque ahora cuenta con una situación económica que le da para vivir bien, siempre recuerda sus orígenes y  eso lo motiva para aportarle a los niños deportistas, sin importar el tiempo de preparación que le quite a su carrera.

En el futuro aspira a ser dirigente deportivo para aportar toda su experiencia en los escenarios, ayudando al máximo a los atletas como un verdadero gerente deportivo. Ese es el camino: luchando, obteniendo logros y haciendo trabajo social por la esgrima venezolana.

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