Una vida sobre los pies

Por Fabriana Arias Pérez

Ponerme unos patines significa alegrar mis días, es motivarme en busca de los sueños, es ponerme la vida entera a los pies…

El patinaje ha estado a mi lado desde siempre. Lo practico desde los 4 años, con resultados tan positivos,  que siempre me llevaron a querer ser la mejor –  campeona mundial, selección Colombia y un referente para los niños del país. 

Fotos Fabriana Arias – Fedepatín.

 

Gracias al trabajo que hemos hecho durante tantos años, hoy la mayor parte de las cosas que soñé son realidad… Consolidarme como la mejor deportista en los World Games Wroclaw 2017 y ser múltiple campeona mundial, ha sido la mejor sensación para transformar mis ilusiones en verdades.

 

Toda una obra de vida posible gracias a Dios, que me ha dado el motor y me ha puesto a cada persona para hacerme crecer.  Mis padres como deportistas me iniciaron en el deporte para despejar mi mente y aprovechar el tiempo libre.  Desde allí me enamoré de los patines y los perfilé para mi vida. Arranqué por el artístico y luego pasé a carreras, gracias al potencial que vio en mí la entrenadora de entonces en Rionegro, Antioquia.

 

Pero todo esto también ha sido posible gracias a mi novio, mi entrenador y  mi club Paen.  Ellos me han dado todo desde el principio.  Además entidades como Indeportes, Coldeportes, el Comité Olímpico y la Federación, han hecho posible que esto crezca y que cada vez podamos ser mejores.

 

Ejemplo hacia el éxito

 

En Envigado y desde muy pequeña el Club Paen me lo dio todo. En casa no teníamos los recursos suficientes para poder cubrir mis entrenamientos, pero gracias a esta maravillosa organización, pude acceder a los trabajos de formación, competencias, vitaminas, un grupo de especialistas, uniformes y todas las necesidades que no alcanzaban a cubrir mis padres. Por política de Paen, si sumas muchos puntos y rindes en tu trabajo, el club te apoya en las salidas y participaciones nacionales.  De verdad que es un club ejemplo en organización deportiva y en trabajo integral por el deportista.

 

Allí conocí a Iván Vargas, mi entrenador. Una persona demasiado importante para mí. Él me creo como deportista, me ayudó a crecer como persona desde que tenía 7 años, me conoce completamente y en un mundial no puedo competir sin que sea Iván el que me orienta. La verdad ha sido como otro papá para mí… 

Ser integrante de la Selección Colombia de Patinaje es el mejor regalo. Desde pequeña lo proyecté y lo cumplí a mis 14 años. Saber que todo el trabajo que hago durante la temporada se recompensa al ser parte de un grupo mundial, es el máximo orgullo que puedo tener. Gracias a la Selección hoy por hoy estoy viviendo del deporte.
Los entrenamientos son muy intensos, las piernas te arden, te queman…   Pero Saber que al final de la jornada puedes cumplir con el ejercicio y terminar lo que te piden, te dan una felicidad es máxima.  Cuando gano recuerdo que soy feliz, porque me permite pensar que es recompensado el esfuerzo de toda una vida de sacrificios, sufrimientos y muchos momentos que han sido importantes. 
 
Pienso en todo, pues  cuando eres campeón del mundo la verdad es que lo sientes plenamente sólo para ese día, todo termina allí. En adelante vienen los nuevos retos y más objetivos para la vida. Nuevos planes en los cuales te tienes que concentrar. Quiero ser la mejor y seguir construyendo mi imagen, mi vida sobre mis pies.
Pero entiendo también que el deportista debe ir más allá; debe prepararse y buscar alternativas como hacer empresa. Siempre lo he proyectado para que de paso me sirva para que mi nombre no se borre de la historia de los colombianos, para que quede plasmado como ejemplo para otras personas.
 
Es por eso que tengo una marca de ropa deportiva “Fabriana Arias – Alma Skate” que espero se pueda consolidar en Colombia, en un proyecto trabajado hace varios años con mi novio. Una oportunidad para dar ejemplo y estimular el patinaje dentro y fuera de las pistas.
 
Lo mejor que puedo hacer en el futuro es tratar de ayudar a tantos niños que vienen con ganas de ser felices, para que puedan practicar un deporte, para que puedan salir de la calle, de la violencia y de los abusos.  Quiero darles el tiempo que sea posible de felicidad, como una forma de compensar todos los beneficios que Dios le ha dado a mi vida.

Figura de los Juegos Mundiales – Cortesía COC

¡Mi club, Paen,  no es uno de los mejores clubes de Colombia, es uno de los mejores del mundo!…   Tiene tres mil personas asociadas y un grupo increíble de profesionales de las ciencias aplicadas al deporte.  No es una organización que  tenga un dueño y eso hace que nadie se lucre de él.   El dinero que recoge se utiliza en los deportistas, como gran prueba que las cosas se pueden hacer bien, fomentando el deporte, sacando a los niños de la calle y vinculándolos hacia la actividad física. Paen permite que los deportistas puedan vivir efectivamente del deporte.

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