Nairo Quintana

Las montañas y llanuras de Colombia siempre le han dado el estandarte de país agrícola, gracias a una tierra rica y de tradición indígena, que hoy los campesinos explotan como don y como la mejor oportunidad de progreso. Pueblos humildes pero generosos que viven con poco, pero justo con lo necesario, que no se complican y que por el contrario, disfrutan del valor de cada momento y de cada fruto…
Esa, en su mayor porcentaje, es la población de Colombia, la que no vive en las grandes urbes, donde las noticias y el poder consumen a diario los días. Es la Colombia campesina que con el esfuerzo de sus hijos, ha mantenido la plenitud de una nación llena de oportunidades.
Allí, bajo ese panorama, se formó el hijo más popular de don Luis Quintana y Eloísa Rojas, el “pequeño Nairo”, un boyacense criado en la vereda La Concepción de Cómbita, donde creció cultivando y vendiendo productos en las plazas de mercado de los pueblos vecinos.
Fotos Facebook Nairo Quintana
@nairo.quintana
Un chico corto de estatura que recorría 36 kilómetros diarios para ir al colegio, a bordo de una vieja bicicleta que le regaló su padre y que por cierto, hacia muy rápido sobre los 3 mil metros de altura y con pendientes del 8% en la zona de Arcabuco.
Rutinas de infancia que sin duda fueron formando su personalidad y las habilidades de un campeón y un colombiano ejemplar.
Cuando reconoció su talento y siguió las voces para el deporte, tuvo una mejor bicicleta para entrenar, pero nunca dejó sus tareas en casa: amasar pan, dar de comer a las vacas, gallinas y ovejas, recolectar papas de los sembrados y algunos otros compromisos del hogar.

El mejor ciclista en la historia de Colombia
Y no es poco lo que significa este titular para un deporte lleno de glorias y de páginas brillantes para el país.
A través de los tiempos las generaciones han vibrado en certámenes como la propia Vuelta a Colombia, las competencias más importantes de América y Europa, así como los Campeonatos Mundiales de Pista y Ruta, donde los “escarabajos” a punta de ganas, oportunidades y mucho nacionalismo, salieron de la nada con esfuerzos casi siempre propios, para luchar etapas, camisetas, clasificaciones y títulos, que fueron construyendo la imagen del considerado deporte nacional.
Pero Nairo Quintana ha sobresalido más que muchos “sobresalientes y héroes” del ciclismo, hasta el punto de ser referente ya no solo para los colombianos sino para la élite del planeta, gracias a los permanentes títulos y disputas de carreras como la Vuelta e España, el Giro de Italia y el Tour a Francia, consideradas como las competencias Top de las bielas y el pedal.
Quintana surgió del campo colombiano y se consolidó en las carreteras europeas, gracias a un talento innato y la mística que cualquier atleta de alto rendimiento deber tener en cuerpo, mente y corazón si quiere ganar.
Su casa materna en Cómbita o su apartamento estratégico en Mónaco, no le han cambiado su manera de ser y pensar. Vive la vida como la delibera, habla como lo siente, sueña con la ilusión de un colombiano sencillo, disfruta de la fama y las victorias con la modestia y la alegría que sólo su corazón introvertido sabe entender.
Este es Nairo Quintana Rojas, uno de los mejores deportistas de Colombia en su emocional historia, que salió con el sello del campo y la esencia de los héroes que el deporte necesita.
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Timidez a primera vista, piel indígena, sonrisa sincera y una diminuta figura de 1,66 centímetros y 59 kilos, encierran un fuerte temperamento y claro a un hombre de gran coraje, que hoy por hoy es resaltado por su liderazgo.
Un gran ejemplo cultivado desde el campo, que sobre los años 90 cambió su vida para ser ciclista profesional y enfocar sus dotes a través de un deporte lleno de tradición para su tierra.
Una actividad donde pudo destinar todas sus fuerzas e ímpetus, donde pudo tener resistencia profunda, tolerar el cansancio, adentrarse profundamente en el dolor y mantener la privacidad que siempre fue su sello.
“Mi carrera deportiva ha cambiado mucho. Hoy soy un poco más maduro, los años pasan. La vida, la carretera y los compañeros me han enseñado muchas cosas y por eso ahora afrontar de frente todos los retos”.
- Campeón de Vuelta a España en 2016
- Podio Tour de France en 2013, 2015 y 2016
- Campeón Tirreno Adriático 2015 y 2016
- Campeón Vuelta a Cataluña 2016
- Campeón Tour de Romandía 2016
- Campeón Ruta del Sur 2016
- Campeón del Giro de Italia en 2014
- Campeón Vuelta a Burgos 2013 y 2014
- Campeón Vuelta al País Vasco 2013
- Campeón Vuelta a Murcia 2012
- Campeón Tour de l’Avenir 2010
- Campeón Vuelta de la Juventud 2010
Honores y gloria al campeón
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